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Gestión del estrés

Del crepúsculo al amanecer VIII (Imágenes Fantásticas) Una vida con estrés negativo, es decir, aquél que nos hace sentirnos mal o infelices, es lo contrario a llevar una vida equilibrada y en calma. En la actualidad vivir con desasosiego se ha convertido en algo normal, en gran parte a causa del trabajo, pero para nada exclusivamente. Afortunadamente hay algunas formas para administrar el estrés y reducirlo. Es necesario tomar conciencia de porqué nos estresamos tanto y conocer algunás técnicas para apartarlo lo máximo posible de nuestras vidas.

Causas del estrés

Nos pasamos la vida tratando de rendir en el trabajo para sentirnos satisfechos, o para satisfacer a compañeros o/y jefes. Además, también buscamos el aprecio de amigos, pareja, familiares… Siendo comprensible todo ello, cabe señalar que el esfuerzo y tensión por estar a la altura en tantos ámbitos puede generar claramente un enorme estrés.

También es cierto que hoy en día se hace complicado conciliar vida profesional y vida personal, debido a que las horas de trabajo más desplazamientos suponen un porcentaje de nuestro tiempo elevado. Si a eso se suman los horarios extensivos y en muchas ocasiones minutos extras, o incluso horas extras, es fácil entender que luego quede tan poco tiempo para nuestra vida familiar, social, de ocio y de relax.

El estrés se produce muchas veces porque no sabemos poner límites: no siempre nos damos cuenta de que somos humanos, no máquinas, y nos exigimos demasiado. Por lo tanto, es fundamental aceptar nuestras limitaciones: no tenemos todo el tiempo del mundo, nos podemos equivocar (y tenemos derecho a ello), y no podemos complacer siempre  a todos ( nadie puede ni es un deber, solo es imprescindible el respeto y la tolerancia ).

El “burnout” es lo que se conoce como síndrome de una persona quemada. Este síntoma es debido a un estrés prologando e intenso, que puede acarrear ansiedad e incluso depresión. Hay que estar atentos a este síndrome cuando existen varias de estas manifestaciones:  agotamiento permanente, propensión a enfermar, tensión, nervios, tristeza…

Remedios para el estrés

Existen varios remedios para reducir o evitar el estrés. He aquí algunos:

  • El ejercicio moderado (incluso solo salir a pasear por el campo o la playa)
  • La meditación, yoga, taichi, etc.
  • Ejercicios de Respiración
  • Descanso (dormir bien y las suficientes horas)
  • Disfrutar de ver una buena película, un buen libro, una cena con amigos, etc.
  • Cuidar nuestras relaciones y saber disfrutar de ellas
  • Una buena alimentación con todos los nutrientes necesarios (aquí cabe señalar que hay varios estudios que identifican que el magnesio ayuda a “mantener el estrés a ralla”)
  • Cualquier actividad que te ayude a relajarte o a disfrutar ( dependiendo de cada persona: pintar, leer, jugar a un juego, etc. )
  • Organización de nuestra agenda ( a veces es la desorganización o la falta de planificación lo que complica nuestra existencia, y otras es por falta de establecer prioridades )

Al margen de estos remedios, que sin duda pueden resultar muy eficaces, hay un elemento fundamental para evitar el estrés: dominar los impulsos y emociones, para que no se cree un conflicto o una situación estresante que podría haberse evitado. Cuántas veces nos damos cuenta de que ha habido una discusión con alguien que o no era necesaria o se podía haber llevado de forma más constructiva! Siendo inteligentes emocionalmente podemos ganar mucho en nuestra batalla contra el estrés.

También es clave dominar nuestros pensamientos y preocupaciones que derivan muchas veces en tensión y estrés. La inquietud por el futuro puede crear mucha ansiedad, imaginando situaciones desagradables proyectadas en el futuro, que muy posiblemente nunca sucederán. Ese malestar por el mañana nos merma sin duda nuestra energía vital. A más a más, mientras se dan cabida a esas preocupaciones por el futuro,  no se está disfrutando del presente, que es lo único real que existe. Así pues apliquemos el “Carpe Diem” (disfrutar del momento presente) y  potenciemos el pensamiento positivo, que no significa desde luego vivir al margen de la realidad, sino en enfocarnos más en lo bueno que tenemos o/y en nuestros sueños en la vida.

Por último, pero no menos importante, es crucial trabajar la confianza en nosotros mismos, en que podemos manejar las situaciones presentes y futuras, de una manera u otra, como hemos demostrado que hemos hecho en el pasado. Paralelamente, también ayuda aumentar nuestra Autoestima, reforzando nuestro valor como personas, sentir con fuerza que merecemos lo mejor en nuestra vida, y aprender a amarnos más a nosotros mismos, a la vez que nos aceptamos tal como somos y aceptamos igualmente las cosas y a otras personas tal como son.

Para concluir este artículo, concedámonos algo primordial: un momento para nosotros, para pararnos y tomar conciencia de que podemos regalarnos momentos de calma, sin estrés, y que ello depende sobre todo de nosotros mismos. Recordemos también el proverbio “Si una cosa tiene solución, ¿para qué preocuparse? Y si no la tiene, ¿para qué preocuparse?”.

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